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Tema: Literatura Erótica - Varios Escritores [Lectura]

  1. #1
    Sir Loky Novel
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    Fecha de Ingreso: may 2008
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    Icon15 Literatura Erótica - Varios Escritores [Lectura]

    Os quiero pasar estas lecturas que en lo personal me encantan, así que leamos un tantito:

    "PROVOCA"
    por Frank Otero Luque

    (Perú)
    Fecha: 11 febrero 2005

    Me provoca
    escalar desde tus muslos
    hasta la cumbre
    del Monte de Venus,
    perderme en la espesura
    del Mato Grosso
    y adivinar el fuego
    del espeleo,
    que,
    paradójicamente,
    se enciende humedecido.
    Me provoca,
    como rollo de pianola,
    ser jalado
    por cada estalagmita tuya,
    por esos dientes mágicos
    que saben arrancarme
    la compleja sinfonía
    de sonidos primitivos.
    Me provoca
    esquiar tus senos,
    cuesto abajo en la física,
    cuesta arriba en el placer,
    y, finalmente,
    en un salto mortal,
    cual trofeo
    de final de campeonato.
    atrapar entre mis dientes
    un rozagante pezón.
    Es que me provoca
    que cabalgues mis sentidos
    y otros cinco más.
    Y en caída libre,
    cual gaviota,
    que el mar se precipite
    y nos inunde.
    Me provoca
    que te provoque provocarme.
    ¿Te provoca?


    "La Juana"
    por Frank Otero Luque

    (Perú)
    Fecha: 28 diciembre 2004

    Te sorprendí por detrás mientras lavabas, rodeando con mis manos tu cintura,
    moldeando con mi cuerpo tu figura,
    y tú... tú te dejabas.
    Empecé mordiéndote un arete
    y el pallar de tu oreja izquierda;
    y tú, como nave al garete,
    incapaz de mandarme a la mierda.
    Tu cuello rozaban mis labios,
    poniéndote la piel de gallina.
    Excitábame tu olor a cocina:
    humor a ajo, grajo y resabios.
    Te desaté el mandil
    y, bajo la pechera,
    redescubrí el altar de tus pezones:
    dos poderosas razones,
    mujer servil y ¡vaca lechera!
    Te remangaste para mí el uniforme,
    pero el calzón te lo bajé yo;
    separaste las piernas,
    resignada y conforme,
    y un leve quejido se oyó.
    Y mis embates, uno a uno,
    recibías contra el fregadero.
    "¡Qué neño tan majadero!",
    me decías;
    !Ay, mi cholaza de Puno!
    La cocina fue inundada,
    no sé con qué agua bendita,
    y la enagua te quedó empapada
    toditita.
    Hasta que, un "buen" día,
    la Juana anunció
    que un bebé tendría.
    A mi madre se lo dijo
    y ella me interrogó;
    la vergüenza me sonrojó,
    pero no acepté el hijo.
    Porque esta Juana era tremenda
    y se metía con cualquiera;
    además, no estaba en mi agenda
    casarme con la primera.
    "Neño Francisco de mé ha abosado
    e tingo on testego ocolar",
    al vecino mandó llamar
    y el vecino la ha apoyado.
    ¡Ay, Juana, ya me jodiste!,
    ¡Ay, Juana, con tus tretas!
    Valiéndote de tus tetas,
    ¡por detrás me sorprendiste!



    CAMPO DE BATALLA
    (Rafael Alberti)


    Nace en las ingles un calor callado,
    como un rumor de espuma silencioso.
    Su dura mimbre el tulipán precioso
    dobla sin agua, vivo y agotado.

    Crece en la sangre un desasosegado,
    urgente pensamiento belicoso.
    La exhausta flor perdida en su reposo
    rompe su sueño en la raíz mojado.

    Salta la tierra y de su entraña pierde
    savia, veneno y alameda verde.
    Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

    La vida hiende vida en plena vida.
    Y aunque la muerte gane la partida,
    todo es un campo alegre de batalla.


    EDEN DE LOS EDENES
    (Miguel Rash-Isla)


    En la grata penumbra de la alcoba
    todo, indecisamente sumergido
    y ella, desmelenada en el mullido
    y perfumado lecho de caoba;

    tembló mi carne enfebrecida y loba,
    y arrobeme a su cuerpo repulido
    como un jazminero florecido
    una alimaña pérfida se arroba;

    besé con beso deleitoso y sabio
    su palpitante desnudez de luna
    y en insaciada exploración, mi labio

    bajó al umbroso edén de los edenes
    mientras sus piernas me formaban una
    corona de impudor sobre las sienes...


    PIEDRA DE HORNO
    (Nicolás Guillén)


    La tarde abandonada gime deshecha en lluvia.
    Del cielo caen recuerdos y entran por la ventana.
    Duros suspiros rotos, quimeras lastimadas.
    Lentamente va viniendo tu cuerpo.
    Llegan tus manos en su órbita
    de aguardiente de caña;
    tus pies de lento azúcar quemados por la danza,
    y tus muslos, tenazas del espasmo,
    y tu boca, sustancia
    comestible y tu cintura
    de abierto caramelo.
    Llegan tus brazos de oro, tus dientes sanguinarios;
    de pronto entran tus ojos traicionados;
    tu piel tendida, preparada
    para la siesta:
    tu olor a selva repentina; tu garganta
    gritando –no sé, me lo imagino-, gimiendo
    -no sé, me lo figuro-, quemándose- no sé, supongo, creo;
    tu garganta profunda
    retorciendo palabras prohibidas.
    Un río de promesas
    desciende de tu pelo,
    se demora en tus senos,
    cuaja al fin en un charco de melaza en tu vientre,
    viola tu carne firme de nocturno secreto.
    Carbón ardiente y piedra de horno
    en esta tarde fría de lluvia y de silencio.



    EL TEMBLOR
    (José Angel Valente)

    La lluvia
    como una lengua de prensiles musgos
    parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
    lamer el eje vertical,

    contar el número de vértebras que me separan
    de tu cuerpo ausente.

    Busco ahora despacio con mi lengua
    la demorada huella de tu lengua
    hundida en mis salivas.

    Bebo, te bebo
    en las mansiones líquidas
    del paladar
    y en la humedad radiante de tus ingles,
    mientras tu propia lengua me recorre
    y baja,
    retráctil y prensil, como la lengua
    oscura de la lluvia.

    La raíz del temblor llena tu boca,
    tiembla, se vierte en ti
    y canta germinal en tu garganta.



    EN UNA DE ESAS TARDES
    (Carlos Pellicer)


    En una de esas tardes
    sin más pintura que la de mis ojos,
    te desnudé
    y el viaje de mis manos y mis labios
    llenó todo tu cuerpo de rocío.

    Aquel mundo amanecido por la tarde,
    con tantos episodios sin historias,
    fue silenciosamente abanderado
    y seguido por pueblos de ansiedades.

    Entre tu ombligo y sus alrededores
    sonreían los ojos de mis labios
    y tu cadera,
    esfera en dos mitades,
    alegró los momentos de agonía
    en que mi vida huyó para tu vida.

    Estamos tan presentes,
    que el pasado no cuenta sin ser visto.
    No somos lo escondido;
    en el torrente de la vida estamos.

    Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí
    toda el agua que va rumbo a tus cántaros.
    Tu nombre, tu alegría…
    Nadie lo sabe;
    ni tú misma a solas.



    DESNUDA
    (Roque Dalton)


    Amo tu desnudez
    porque desnuda me bebes con los poros,
    como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

    Tu desnudez derriba con su calor los límites,
    me abre todas las puertas para que te adivine,
    me toma de la mano como un niño perdido
    que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

    Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
    pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
    la aromática lámpara que alzo estando ciego
    cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

    Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
    cabes en una copa vecina de mi lengua,
    cabes entre mis manos como el pan necesario,
    cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

    El día en que te mueras te enterraré desnuda
    para que limpio sea tu reparto en la tierra,
    para poder besarte la piel en los caminos,
    trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

    El día en que te mueras te enterraré desnuda,
    como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.


    BESOS
    (Tomás Segovia)


    Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
    primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas
    que revientan como claveles de sombra
    luego de pronto todos juntos
    hundiéndose en tu gruta marina
    chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo
    perdiéndose como un chorro en el mar
    en tu boca oceánica de oleaje caliente
    besos chafados blandos anchos como el peso de la plastilina
    besos oscuros como túneles de donde no se sale vivo
    deslumbrantes como el estallido de la fe
    sentidos como algo que te arrancan
    comunicantes como los vasos comunicantes
    besos penetrantes como la noche glacial en que todos nos
    abandonaron
    besaré tus mejillas
    tus pómulos de estatua de arcilla adánica
    tu piel que cede bajo mis dedos
    para que yo modele un rostro de carne compacta idéntico al tuyo
    besaré tus ojos más grandes que tú toda
    y que tú y yo juntos y la vida y la muerte
    el color de la tersura
    de mirada asombrosa como encontrarse en la calle con uno mismo
    como encontrarse delante de un abismo
    que nos obliga a decir quiénes somos
    tus ojos en cuyo fondo vives tú
    como en el fondo del bosque más claro del mundo
    tus ojos llenos de aire de las montañas
    y que despiden un resplandor al mismo tiempo áspero y dulce
    tus ojos que tú no conoces
    que miran con un gran golpe aturdidor
    y me inmutan y me obligan a callar y a ponerme serio
    como si viera de pronto en una sola imagen
    toda la trágica indescifrable historia de la especie
    tus ojos de esfinge virginal
    de silencio que resplandece como el hielo
    tus ojos de caída durante mil años en el pozo del olvido
    besaré también tu cuello liso y vertiginoso como un tobogán inmóvil
    tu garganta donde puede morderse la amargura
    tu garganta donde la vida se anuda como un fruto que se puede morder
    y donde el sol en estado líquido circula por tu voz y tus venas
    como un coñac ingrávido y cargado de electricidad
    besaré tus hombros construídos y frágiles como la ciudad de Florencia
    y tus brazos firmes como un río caudal
    frescos como la maternidad
    rotundos como el momento de la inspiración
    tus brazos redondos como la palabra Roma
    amorosos a veces como el amor de las vacas por los terneros
    y tus manos lisas y buenas como cucharas de palo
    tus manos como esos pedazos de la noche que de pronto caen revoloteando en la mitad del día
    tus manos incitadoras como la fiebre
    o blandas como el regazo de la madre del asesino
    tus manos que apaciguan como saber que la bondad existe
    besaré tus pechos globos de ternura
    besaré sobre todo tus pechos más tibios que la convalecencia
    más verdaderos que el rayo y que la soledad
    y que pesan en el hueco de mi mano como la evidencia en la mente del sabio
    tus pechos pesados fluidos tus pechos de mercurio solar
    tus pechos anchos como un paisaje escogido definitivamente
    inolvidables como el pedazo de tierra donde habrán de enterrarnos
    calientes como las ganas de vivir
    con pezones delicados iridiscentes florales
    besaré tus pezones de milagro y dulces alfileres
    que son la punta donde de pronto acaba chatamente
    la fuerza de la vida y sus renovaciones
    tus pezones de botón para abrochar el paraíso
    de retoño del mundo que echa flores de puro júbilo
    tus pezones submarinos de sabor a frescura
    besaré mil veces tus pechos que pesan como imanes
    y cuando los aprieto se desparraman como el sol en los trigales
    tus pechos de luz materializada y de sangre dulcificada
    generosos como la alegría de aceptar la tristeza
    tus pechos donde todo se resuelve
    donde acaba la guerra la duda la tortura
    y las ganas de morirse
    besaré tu vientre firme como el planeta Tierra
    tu vientre de llanura emergida del caos
    de playa rumorosa
    de almohada para la cabeza del rey después de entrar a saco
    tu vientre misterioso cuna de la noche desesperada
    remolino de la rendición y del deslumbrante suicidio
    donde la frente se rinde como una espada fulminada
    tu vientre montón de arena de oro palpitante
    montón de trigo negro cosechado en la luna
    montón de tenebroso humus excitante
    tu vientre regado por los ríos subterráneos
    donde aún palpitan las convulsiones del parto de la tierra
    tu vientre contráctil que se endurece como un brusco recuerdo que se coagula
    y ondula como las colinas
    y palpita como las capas más profundas del mar océano
    tu vientre lleno de entrañas de temperatura insoportable
    tu vientre que ruge como un horno
    o que está tranquilo y pacificado como el pan
    tu vientre como la superficie de las olas
    lleno hasta los bordes de mar de fondo y de resacas
    lleno de irresistible vértigo delicioso
    como una caída en un ascensor desbocado
    interminable como el vicio y como él insensible
    tu vientre incalculablemente hermoso
    valle en medio de ti en medio del universo
    en medio de mi pensamiento
    en medio de mi beso auroral
    tu vientre de plaza de toros
    partido de luz y sombra y donde la muerte trepida
    suave al tacto como la espalda negra del toro de la muerte
    tu vientre de muerte hecha fuente para beber la vida fuerte y clara
    besaré tus muslos de catedral
    de pinos paternales
    practicables como los postigos que se abren sobre lo desconocido
    tus muslos para ser acariciados como un recuerdo pensativo
    tensos como un arco que nunca se disparará
    tus muslos cuya línea representa la curva del curso de los tiempos
    besaré tus ingles regadas como los huertos mozárabes
    traslucidas y blancas como la vía láctea
    besaré tu sexo terrible
    oscuro como un signo cuyo nombre no puede decirse sin tartamudear
    como una cruz que marca el centro de los centros
    tu sexo de sal negra
    de flor nacida antes que el tiempo
    delicado y perverso como el interior de las caracolas
    más profundo que el color rojo
    tu sexo de dulce infierno vegetal
    emocionante como perder el sentido
    abierto como la semilla del mundo
    tu sexo de perdón para el culpable sollozante
    de disolución de la amargura y de mar hospitalario
    y de luz enterrada y de conocimiento
    de amor de lucha de muerte de girar de los astros
    de sobrecogimiento de hondura de viaje entre sueños
    de magia negra de anonadamiento de miel embrujada
    de pendiente suave como el encadenamiento de las ideas
    de crisol para fundir la vida y la muerte
    de galaxia en expansión
    tu sexo triángulo sagrado besaré
    besaré besaré
    hasta hacer que toda tú te enciendas
    como un farol de papel que flota locamente en la noche.

    "La Rutina no es mi quehacer, el Arte es mi Evolución"

  2. 2 Miembros de la comunidad han dado las gracias a jamespoetrodriguez por su contribución:

    jftamayo (12-05-2008), YOG (12-05-2008)

  3. #2
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    MUDANZAS DEL AMANTE I
    (Adonis)


    Creces por todas partes,
    hacia las entrañas creces.
    Te abres a mí como una fuente,
    como árbol te entregas.
    Mientras
    colgado de las torres del sueño
    yo dibujaba en torno a ellas mis formas,
    descubría misterios para llenar
    los huecos de los días.
    Grabé en tus miembros la brasa de los míos,
    te escribí en mis labios y en mis dedos,
    te labré en mi frente,
    alteré las letras y el alfabeto,
    multipliqué los modos de lectura.



    EL SUEÑO Y EL DESEO
    (Cesar Fernández Moreno)

    el sueño y el deseo desarrollan en mí
    una y otra secuencia de su combate inmortal
    son jefes absolutos
    en una lucha sin matices
    cada vez definida en un tajo

    ya me tiene el deseo desprovisto de ser
    puro movimiento iniciándose
    entonces en algún lugar del tiempo
    un contingente de sueño me abate

    ya el sueño me deshace
    me reemplaza por noche
    pero el deseo irrumpe en cualquier instante de mi alma
    pero tu sexo empieza en cualquier punto de tu cuerpo



    LA ESTACIÓN PERENNE
    (Eduardo Cote Lamus)


    Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
    como antes bajo mis manos.
    Todas las estaciones están en tu cuerpo.
    La primavera comienza su esplendor en tu abrazo
    y concluye en tu boca estreabierta, exultante.
    Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo,
    confluyen en ti en el momento
    en que el animal más bello del bosque
    -el ciervo, por ejemplo-
    bebe de ti y se contempla.
    Tu piel es de límite del fuego
    donde se refugia el ardor del verano.
    Rojas llamas te inundan.
    Se mezclan los elementos y tu cuerpo se curva,
    hay más aire en tu boca y mi cuerpo sediento
    busca en ti salida, la libertad, los deseos.
    Se anudan en ti los olivos del mundo
    y ardes como una lámpara.
    Somos un cuerpo sólo luchando contra la muerte.
    El otoño se riega en tu cuerpo como vino rojo en la mesa.
    Tus muslos descansan en el borde del mundo.
    Vuela una paloma de tu pecho a mis manos.
    Después miramos los dos, de alegría cansados,
    como a chimenea en invierno, el fuego pasado
    y tu piel que brilla bajo los relámpagos.



    EL FORNICIO... (Gonzalo Rojas, Chile)

    Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones,
    te turbulentamente besaré, mi vergonzosa,
    en esos muslos de individua blanca,
    tocara esos pies para otro vuelo más aire
    que ese aire felino de tu fragancia,
    te dijera española mía, francesa mía,
    inglesa, ragazza, nórdica boreal,
    espuma de la diáspora del Génesis
    ¿Qué más te dijera por dentro?
    ¿Griega, mi egipcia, romana por el mármol?
    ¿Fenicia, cartaginesa, o loca,
    Locamente andaluza en el arco de morir
    con todos los pétalos abiertos,
    tensa la cítara de Dios, en la danza del fornicio?
    Te oyera aullar, te fuera mordiendo
    hasta las últimas amapolas, mi posesa,
    te todavía enloqueciera allí, en el frescor ciego,
    te nadara en la inmensidad insaciable de la lascivia,
    riera frenético el frenesí con tus dientes,
    me arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo de otra pureza,
    oyera cantar las esferas estallantes como pitágoras,
    te lamiera, te olfateara como el león a su leona,
    para el sol, fálicamente mía, ¡te amara!.



    CUERPO A LA VISTA (Octavio Paz)

    Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
    tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
    tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
    tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
    sitios en donde el tiempo no transcurre,
    valles que sólo mis labios conocen,
    desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
    cascada petrificada de la nuca,
    alta meseta de tu vientre,
    plata sin fin de tu costado.

    tus ojos son los ojos fijos del tigre
    y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

    Siempre hay abejas en tu pelo.

    Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
    como la espalda del río a la luz del incendio.

    Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
    y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
    el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises

    la noche de los cuerpos,
    como la sombra del águila la soledad del páramo.

    Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

    Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
    bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
    cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
    boca del horno donde se hacen las hostias,
    sonrientes labios entreabiertos y atroces,
    nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
    (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable)

    Patria de sangre,
    única tierra que conozco y me conoce,
    única patria en la que creo,
    única puerta al infinito.



    DÉJAME SUELTAS LAS MANOS... (Pablo Neruda)

    Déjame sueltas las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Deja que mis dedos corran
    por los caminos de tu cuerpo.
    La pasión -sangre, fuego, besos-
    me incendia a llamaradas trémulas.
    Ay, tu no sabes lo que es esto!

    Es la tempestad de mis sentidos
    doblegando la selva sensible de mis nervios.
    Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
    Es el incendio!
    Y está aquí, mujer, como un madero intacto
    ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
    hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
    Déjame libres las manos
    y el corazón, déjame libre!
    Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
    No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
    es precipitación de furias,acercamiento delo imposible,
    pero estás tú,
    estás para dármelo todo,
    y a darme lo que tienes a la tierra viniste-
    como yo para contenerte,
    y desearte,
    y recibirte!



    EL ABRAZO (José Lezama Lima)

    Los dos cuerpos
    avanzan, después de romper el espejo
    intermedio, cada cuerpo reproduce
    el que está enfrente, comenzando
    a sudar como los espejos.
    Saben que hay un momento
    en que los pellizcará una sombra
    algo como el rocío, indetenible como el humo.
    La respiración desconocida
    de lo otro, del cielo que se inclina
    y parpadea, se rompe
    muy despacio esa cáscara de huevo.

    La mano puesta en el hombro de la mujer.
    Nace en ellos otro temblor,
    el invisible, el intocable, el que está ahí,
    grande como la casa, que es otro cuerpo
    que contiene y luego se precipita
    en un río invisible, intocable.
    Las piernas tiemblan, afanosas de llegar
    a la tierra descifrada,
    están ahora en el cuerpo sellado.
    Comienza apoyándose enteramente,
    un cuerpo oscuro que penetra
    en la otra luz
    que se va volviendo oscura
    y que es ella ahora la que comienza
    a penetrar.
    Lo oscuro húmedo que desciende
    en nuestro cuerpo.
    Tiemblan como la llama
    rodeada de un oscilante cuerpo oscuro.
    La penetración en lo oscuro,
    pero el punto de apoyo es ligeramente incandescente,
    después luminoso
    como los ojos acabados de nacer,
    cuando comienzan su victoriosa aprobación.

    La mano no está ya en el otro hombro.
    Se establece otro puente
    que respaldan los cuerpos penetrantes.
    Ya los dos cuerpos desaparecen,
    es la gran nebulosa oscura
    que apuntala su aspa de molino.
    Los dos cuerpos giran
    en la rueda de volantes chispas.
    Como después de una lenta y larga nadada,
    reaparecen los cabellos llenos de tritones.
    Miramos hacia atrás separando el oleaje
    Y aparece el desierto con alfombras y dátiles.

    Los dos cuerpos desparecen
    en un punto que abre su boca.
    Lo húmedo , lo blando,
    la esponja infinitamente extensiva,
    responden en la puerta,
    abrillantada con ungüentos
    de potros matinales
    y luces de faisanes con los ojos apenas recordados.

    El dolmen que regala los dones
    en la puerta aceitada,
    suena silenciosamente su madera vieja.
    Los dos cuerpos desaparecen
    y se unen en el borde de una nube.
    La manta, la lechuza marina,
    seca el sudor estrellado
    que los cuerpos exhalan en la crucifixión.
    El árbol y el falo
    no conocen la resurrección,
    nacen y decrecen con la media luna
    y el incendio del azufre solar.
    Los dos cuerpos ceñidos,
    el rabo del canguro
    y la serpiente marina,
    se enredan y crujen en el casquete boreal.



    UNIÓN LIBRE (André Breton)

    Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño
    con pensamientos de centellas de calor
    con talle de reloj de arena
    mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre
    mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud
    con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca
    con lengua de ámbar y vidrio frotados
    mi mujer con lengua de hostia apuñalada
    con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
    con lengua de piedra increíble
    mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño
    con cejas de borde de nido de golondrina
    mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero
    y de cristales empañados
    mi mujer con hombros de champaña
    y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
    mi mujer con muñecas de cerillas
    mi mujer con dedos de azar y as de corazón
    con dedos de heno segado
    mi mujer con axilas de marta y de bellotas
    de noche de San Juan
    de ligustro y de nido de escalarias
    con brazos de espuma de mar y de esclusa
    y de combinación de trigo y molino
    mi mujer con piernas de cohete
    con movimientos de relojería y desesperación
    mi mujer con pantorrillas de médula de saúco
    mi mujer con pies de iniciales
    con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el momento de beber
    mi mujer con cuello de cebada sin pulir
    mi mujer con garganta de Valle de Oro
    de cita en el lecho mismo del torrente
    con senos nocturnos
    mi mujer con senos de montículo marino
    mi mujer con senos de crisol de rubíes
    con senos de espectro de la rosa bajo el rocío
    mi mujer con vientre de apertura de abanico de los días
    con vientre de garra gigante
    mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical
    con espalda de azogue
    con espalda de luz
    con nuca de canto rodado y de tiza mojada
    y de caída de un vaso en el que acaban de beber
    mi mujer con caderas de barquilla
    con caderas de lustro y de plumas de flecha
    y de canutos de pluma de pavo real blanco
    de balanza insensible
    mi mujer con nalgas de greda y de amianto
    mi mujer con nalgas de lomo de cisne
    mi mujer con nalgas de primavera
    con sexo de gladiolo
    mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco
    mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones
    mi mujer con sexo de espejo
    mi mujer con ojos llenos de lágrimas
    con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
    mi mujer con ojos de pradera
    mi mujer con ojos de agua para beber en prisión
    mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha
    con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego



    XLVIII (Pablo Neruda, de Cien Sonetos de Amor)

    Dos amantes dichosos hacen un solo pan,
    una sola gota de luna en la hierba,
    dejan andando dos sombras que se reúnen,
    dejan un solo sol vacío en una cama.

    De todas las verdades escogieron el día:
    no se ataron con hilos sino con un aroma,
    y no despedazaron la paz ni las palabras.
    La dicha es una torre transparente.
    El aire, el vino van con los dos amantes,
    la noche les regala sus pétalos dichosos,
    tienen derecho a todos los claveles.
    Dos amantes dichosos no tienen fin ni muerte,
    nacen y mueren muchas veces mientras viven,
    tienen la eternidad de la naturaleza.



    ERÓTICA Y ESTRATEGIA (Juan Daniel Perrotta)

    Balbuceas algo sobre nuestra amistad
    y retrocedes
    como delimitando una zona de seguridad
    ante la inevitable guerra
    Yo pongo mi índice sobre tus labios
    después de
    claramente
    acercarme a tus fronteras
    Digo que bien sabes el afecto que te tengo
    Artero
    debilito tus posiciones artilladas
    dejando caer besos explosivos
    haciendo que mis labios desciendan
    paracaidistas
    al sur
    al sur
    entre la fronda
    Y debe ser cierto
    que el sur es estratégico
    importante
    a juzgar por lo encarnizado de la batalla
    que ahora allí se libra
    mientras contraes
    contraes
    desesperada
    como queriendo expulsar
    la avanzada de mi ejército
    que golpea
    acompasadamente
    en tu territorio.



    CANTOS A LA DESNUDEZ (De HERNÁN DARIO BLAIR T.)

    PRIMER CANTO A LA DESNUDEZ
    La desnudez es bella en el recogimiento
    en la posesión de sí.

    El ejercicio es quitarse una prenda y una atadura.
    Terminar desnudo
    libre
    volátil
    sin posesiones.

    Concluir en la inconmensurable presencia
    de sí mismo en sí mismo
    a todo lo largo ancho y profundo de sí mismo.

    Una vez desnudo
    vocalizar el lenguaje de la piel
    traducir lo que dice una célula a la otra
    caminar y percibir el movimiento de los dedos
    verificar la exactitud del mecanismo de la vida
    saborear la perfección del cuerpo
    “hacerle verso al universo”.

    El ejercicio es éste:
    desnudarse y ser.


    SEGUNDO CANTO A LA DESNUDEZ
    La desnudez es más bella aún
    en la presencia de quien la admira y la perfecciona.
    Quien con su mirada no la enturbia
    ni la destruye con su violencia.

    El ejercicio es desnudarse frente al otro
    y desatar todos los lazos de apariencia
    comunicarse sin palabras
    -introducciones ni epílogos-
    envolverse en un lenguaje de signos
    abrirse a lo íntimo
    acercarse a lo sagrado
    encontrar la verdad de la presencia sin máscaras
    ofrendar carne y alma palpitantes.

    El ejercicio es éste:
    desnudarse frente a otro y ser
    en la presencia del otro
    ser con el otro.


    TERCER CANTO A LA DESNUDEZ
    La desnudez es todavía más bella
    en la presencia del amado
    cuando en el acto sublime del amor
    se humedecen
    -simultáneamente-
    los sexos y los ojos.



    HACER EL AMOR (flower power)
    (Juan Daniel Perrotta)


    Se prepara la batalla por bagdad
    los americanos sobrevuelan nueva york
    para prevenir el espanto
    Los gases químicos
    alertan a los soldados
    que los lanzan
    que se defienden
    Yo sigo siendo un hippie
    un hippie viejo
    que no perdió las mañas
    Creo en el poder del amor
    en hacer el amor
    Prefiero emprender una misión
    de reconocimiento
    sobre tu cuerpo
    sobrevolar tus pechos
    estudiando cada irregularidad
    en el terreno
    de tus pezones
    cada minúscula grieta
    Creo mejor
    arrojar besos explosivos
    sobre tu cuello
    mordisquearte
    las orejas
    Puedo lanzarme con alegría en picada
    sobre tu sexo
    abrir mi boca
    dejar que la bomba perforante
    busque el bunker
    en donde ocultas tus orgasmos
    incendiar todo el lugar en represalia
    Bastante has hurgado en mí
    haciendo estallar
    no sólo fuegos de artificio
    cuando avanzas de universo en universo
    en mi galaxia
    a grandes zancos
    titiritera de estrellas
    que altera el orden de los mundos
    El fundamentalismo amoroso justifica
    una campaña punitiva
    que estimo será larga
    para liberar tu tierra
    sembrarla
    en nombre de la paz
    y la libertad

    "La Rutina no es mi quehacer, el Arte es mi Evolución"

  4. #3
    TamayLama
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    Fecha de Ingreso: may 2007
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    Agradecido un total de 6,372 veces en 1,146 Mensajes
    Poder : 1935
    ¡Qué pena que no tenga tiempo para leerlos! Pero me ha parecido genial el arranque.
    Gracias.
    Éste soy yo.
    Así tratamos de funcionar aquí: 1.- Rellenas el formulario y recibes un e-mail. 2.- Haces clic en el enlace del e-mail que recibes y luego y muy importante: 3.-Preséntate, digamos que sin este acto de educación básica no te consideraremos miembro del foro en ningún sentido.
    Por su puesto, para seguir funcionando no te olvides de esto, ni de esto. Y recuerda: Es de bien nacido ser agradecido (se agradece con ).
    Si yo tengo una manzana y tú tienes otra e intercambiamos las manzanas los dos seguiremos teniendo una manzana. Pero si yo tengo una idea y tú tienes otra e intercambiamos ideas, entonces los dos tendremos dos ideas
    George Bernard Shaw



  5. #4
    Sir Loky Novel
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    Agradecido un total de 968 veces en 155 Mensajes
    Poder : 84

    Icon10

    Pues bueno JeFe... ya verás que otros lo leen y eso me motiva a seguir buscando más material.



    La poesía erótica es un tema de mi predilección.



    Así que espero que otros gusten y la lean por un ratito... ciao.

    Gracias por los comentarios.

    "La Rutina no es mi quehacer, el Arte es mi Evolución"

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